Iván Candeo - Picnolepsia

Picnolepsia

Ivan Candeo

Del 11 de diciembre de 2011 al 12 de febrero de 2012

“El tiempo consciente se suelda automáticamente formando una continuidad sin cortes aparentes”

Paul Virilio [1]

“El concepto de imagen sólo puede enriquecerse si se habla de imagen y de medio como de las dos caras de una moneda (…)”

Hans Belting [2]

“La política y el arte (…) construyen `ficciones`, es decir, reagenciamientos materiales de los signos y las imágenes, de las relaciones entre lo que vemos y lo que decimos, entre lo que hacemos y podemos hacer”

Jacques Rancière [3]

Artista Visual y docente, Iván Candeo (Caracas, 1983) presenta su segunda individual en Oficina #1, espacio donde también realizara su primera tentativa expositiva en el año 2009. En esta oportunidad reúne un cuerpo de trabajo donde se alternan la pintura, la escultura, la gráfica y el video para reflexionar sobre los mecanismos de producción de la imagen y su inesperada desaparición. La fotografía y el cine - dos modalidades que llevan el discurso iconográfico más allá del ámbito artístico- le sirven como sustrato documental, al tiempo que le permiten explorar críticamente las nociones de movimiento y la velocidad de cara al poder material y simbólico que detentan  los medios de representación.

Bajo el título de Picnolepsia -término alusivo a la ausencia momentánea e inadvertida del mundo consciente sin que el sujeto se percate de tal interrupción- la muestra intenta corporizar el instante en que las imágenes se desvanecen, antes de que otra venga en su reemplazo para generar un efecto de continuidad visual y narrativa que en realidad no existe. Con esta estrategia el artista desenmascara la circularidad inocua de las narrativas progresivas cuya presunta sucesividad funciona como una forma de amnesia, parapetada detrás de los dispositivos de percepción que le sirven de vehículo material y retórico. En realidad, no hay un flujo encadenado de aconteceres sino relatos ilusorios que, como en las películas, borran los saltos y fisuras de un mundo discontinuo y entrópico.

Sin embargo, en la propuesta de Candeo la idea del movimiento asume un carácter retroactivo que va de la movilidad circular de la imagen videográfica a la estabilidad inerte de los soportes fijos, ya sean bidimensionales (grabado, pintura)  o tridimensionales (escultura).

Monturas ecuestres, serie inspirada en las cronofotografías de Étienne Jules Marey y los estudios de Eadweard Muybridge acerca del movimiento de los cuerpos, parece romper el estatismo y la magnificencia física de los monumentos ecuestres en un conjunto de pinturas donde los corceles dan la impresión de ir al galope, desprendidos de los pedestales que debían sostenerlos. Paradójicamente, este desplazamiento de lo volumétrico a lo pictórico (con la mediación de la fotografía) solo representa el paso de una forma de inmovilidad a otra. En definitiva, tanto las bestias como sus distinguidos  jinetes  permanecen detenidos para siempre en su marcha virtual por los senderos de la historia.

Girar el cuerpo, serie de relieves realizados apartir de la documentación visual de algunas prácticas accionales correspondientes a  Chris Burden, Bruce Nauman, Marina Abramovic y Ana Mendieta, propone la restitución corpórea de experiencias efímeras, cuya volátil impronta ha quedado circunscrita a los registros fotográficos. A diferencia de las Monturas ecuestres, estas obras intentan pasar de la imagen testimonial a la “encarnación” material del hecho performático.

Paso de manivela, obra basada en la técnica de corte y sustitución de imágenes creada por Méliès para generar efectos de transformación y desaparición de sus personajes, utiliza el grabado con la intención de plasmar la transición entre una escena y otra del film “Escamotage d'une dame” (Georges Méliès, 1896),  justo en el momento en que la actriz se desvanece sin que el espectador haya caído en cuenta de su fugaz ausencia durante la proyección.

El video Variaciones sobre Marey presenta un bailarín de tap que agita su cuerpo al ritmo de una marcha militar. Como el legendario Fred Astaire, el personaje sigue danzando despreocupadamente; zapatea, gira y mueve los brazos, soslayando la obvia discrepancia que hay entre su ejecución coreográfica y la solemnidad marcial de la banda sonora.

Por su parte, la pieza videográfica 1, 2, 3… Sin mover los pies, muestra un núcleo uniformado de estudiantes de un liceo militar que giran sobre sus botas, mientras  acatan  las voces de mando que los dirigen a la izquierda, a la derecha y en media vuelta sin conseguir avanzar hacia ningún punto. Nadie se aparta del guión castrense, todos responden al unísono, sometiendo sus cuerpos a un orden prescrito y unidireccional.

En las obras comentadas, la velocidad sufre un proceso de ralentización voluntaria cuya efectividad semiótica depende de la tensión voluntaria que se establece entre los diferentes medios involucrados. La compacta inmovilidad de las estatuas se activa de manera artificiosa al desplazarse al espacio pictórico en Monturas ecuestres;  la rigidez especular de la fotografía cobra espesor físico en los relieves de la serie  Girar el cuerpo  y la consecutividad del lenguaje fílmico se reduce a la esquematización gráfica del relato en el grabado titulado Paso de manivela. Todas esas permutaciones transmediales y aparentemente absurdas llevan el pathos de un tiempo sin porvenir y sin retorno porque cada acontecimiento es la prolongación de lo mismo.

En tal sentido, la propuesta de Candeo violenta la taxonomía jerarquizada del orden sensible, desocultando  las estrategias de desmovilización e inmovilización ideológica  que vinculan la lógica de las percepciones y los relatos del poder, precisamente desde los propios mecanismos que parecen propiciar la aceleración ilusoria de la historia. Independientemente de los recursos técnicos y materiales utilizados en la configuración de estas obras, todo movimiento conduce al fenecimiento de la pulsión de cambio, a su agotamiento paulatino en la reiteración de lo ya acaecido.

En general, se trata de formas distintas de persecución del tiempo cuya sincronicidad queda sujeta a la naturaleza codificada  de  los medios empleados. En medio de esa contradictoria dialéctica el mundo sensible avanza hacia la clausura del sentido y con esto hacia la pérdida de su potencialidad transformadora. Queda, sí, el repiquetear sordo de las botas contra el suelo y la extraña conjunción de una danza laica y un himno oracular. En fin, nada acontece realmente, todo desaparece mientras sucede.

Félix Suazo
Caracas, diciembre de 2011

[1] Paul Virilio. Estética de la desaparición. Editorial Anagrama. Barcelona, 1988, p. 8
[2] Hans Belting. Antropología de la imagen. Katz Editores, Buenos Aires, 2010, p 16
[3] Jacques Ranciere. El reparto de lo sensible. Estética y política. LOM Ediciones. Santiago de Chile, 2009,  p. 49

Iván Candeo nace en Caracas, Venezuela, en 1983. Realizó su primera exposición individual en el año 2009 bajo el título de “DRAGSTER” en Oficina#1, Caracas, Venezuela. Recientemente ha expuesto su trabajo en Grado Infinito, Pinta NY, Nueva York, EEUU, 8ª edición Bienal de Mercosur / Ensayos de Geopoética, Porto Alegre, Brasil; Solo Projects / Artrio, Rio de Janeiro, Brasil. De igual manera ha expuesto en muestras colectivas dentro y fuera de Venezuela como Unresolved Circumstances: Video art from Latin America, The Museum of Latin American Art (Molaa), California, EE.UU; Editorial, El Anexo/Arte Contemporáneo, Caracas, Venezuela; When a Painting Moves… Something Must Be Rotten!, Museo Sternesen, Oslo, Noruega; ¡Patria o Libertad! The Rhetorics of Patriotism, Miami Dade College; Histórias de Mapas, Piratas e Tesouros, Itaú Cultural, São Paulo; Venezuelan Pavilion, HotShoe Gallery, Londres; Wight Bienal: ANXIETY OF INFLUENCE UCLA, New Wight Gallery, Los Ángeles, California; ARTEBA08, Feria Internacional de Arte de Buenos Aires, Argentina; ARTBO Feria Internacional de Arte de Bogotá, Colombia; En la Vía. Salón Supercable Jóvenes con FIA, Caracas, Venezuela; 1º Encuentro Internacional de Intervención Urbana de Pichincha, Espacio Diverso, Quito, Ecuador. En el 2010 recibe el premio Armando Reverón en Bienal 65 Salón Michelena, Caracas, Venezuela. Adicionalmente se desempeña como docente de arte. Desde el año 2004 es miembro activo del Taller de Arte Contemporáneo de Caracas (TAC), coordinado por Antonio Lazo y Zeinab Bulhossen. En el año 2008 recibió el título de Profesor, mención Artes Plásticas, en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas.